Cómo funcionan las elecciones en Alemania: del Bundestag al Landtag de Sajonia-Anhalt
El 6 de septiembre de 2026 Sajonia-Anhalt elige su noveno Landtag. Aprovechamos la cita para explicar, en clave divulgativa y comparando con España, el sistema electoral alemán: el doble voto, la reforma del Bundestag y la mecánica del parlamento regional.
Publicado el 24 de agosto de 2026
Cuando un español entra en un colegio electoral, recibe una sola papeleta —la del Congreso— y marca una cruz junto al nombre de su partido favorito. Poco más. En Alemania, en cambio, el votante se enfrenta a dos papeletas y dos decisiones distintas: con una elige a una persona concreta para su distrito, y con la otra elige la lista de un partido. Dos votos, dos lógicas, una misma elección.
Esa diferencia aparentemente menor es la puerta de entrada a uno de los sistemas electorales más originales de Europa: la representación proporcional personalizada (personalisierte Verhältniswahl), un modelo que combina lo mejor del mundo anglosajón —distritos uninominales con un rostro conocido— y del mundo continental —proporcionalidad estricta entre fuerzas políticas. El 6 de septiembre de 2026, cuando Sajonia-Anhalt elija su noveno Landtag, ese mecanismo volverá a ponerse en marcha en una cita políticamente más tensa de lo habitual. Aprovechamos la ocasión para explicarlo desde cero.
Dos votos para dos lógicas
En España, el Congreso se reparte de forma proporcional: cada provincia es una circunscripción y los escaños se asignan según el peso de cada partido. Pero los candidatos los decide el partido, en listas cerradas y bloqueadas; el votante no elige personas, elige formaciones.
Alemania mezcla ambas tradiciones. Cada elector tiene dos votos:
- El primer voto (Erststimme) sirve para elegir directamente al candidato del distrito. Gana el más votado, sin más: un sistema de mayoría simple, el mismo que rige en Reino Unido o Estados Unidos. Aquí el votante sí elige una persona, con nombre y apellidos, vinculada a su territorio.
- El segundo voto (Zweitstimme) es el verdaderamente decisivo: determina cuántos escaños le corresponden en total a cada partido en el parlamento, a partir de sus listas regionales. Marca la proporcionalidad global.
La pregunta obvia es: si ya has elegido a tu diputado con el primer voto, ¿para qué sirve el segundo? La respuesta es lo que hace único al sistema alemán. Los escaños directos que un partido gana con la Erststimme se descuentan del total que le corresponde por la Zweitstimme. De modo que la composición final del parlamento refleja con fidelidad el peso electoral de cada formación, pero asegurando además que cada distrito tenga un representante directo. Proporcionalidad y cercanía, en una misma papeleta.
Al menos, esa es la teoría.
El Bundestag que creció sin parar
La interacción entre ambos votos generó durante décadas una distorsión de nombre intimidante: la inflación del parlamento. Funciona así. Imaginemos que un partido, fuerte en un determinado Land, arrasa en los distritos directos pero sufre un mal resultado en el segundo voto. Ha ganado más escaños directos de los que le corresponderían por su cuota proporcional. ¿Qué se hace con esos excedentes?
Durante años, la respuesta fue conservarlos. Esos escaños extra se llamaban Überhangmandate (mandatos excedentes). Y para que los demás partidos no perdieran representación, se les añadían Ausgleichsmandate (mandatos de compensación) hasta devolver la proporcionalidad. Resultado: el parlamento crecía con cada elección.
El Bundestag tenía asignados legalmente 598 escaños, pero las sucesivas convocatorias fueron inflando su tamaño hasta alcanzar 733 diputados en 2021. Solo el Congreso Nacional Popular Chino es más grande. El coste y la complejidad de mantener la cámara más grande de Europa empujaron un amplio consenso reformista.
La reforma federal: 630 y se acabó
En 2023 se aprobó un cambio estructural, respaldado por el Tribunal Constitucional Federal, que fija un tope estricto de 630 escaños y elimina los mandatos de compensación. La novedad más relevante es la Zweitstimmendeckung o “cobertura del segundo voto”: un candidato directo solo obtiene escaño si su partido tiene derecho a él según los segundos votos. Si un partido gana más distritos que su cuota, los candidatos con menor margen de victoria se quedan fuera.
| Aspecto | Sistema anterior | Sistema reformado |
|---|---|---|
| Tamaño | Variable, sin límite fijo | 630 escaños fijos |
| Mandatos directos | Todos los ganadores entraban | Solo si los respalda el segundo voto |
| Compensación | Ausgleichsmandate adicionales | Eliminada para mantener el tope |
| Umbral de entrada | 5 % o 3 distritos directos | 5 % de los segundos votos |
La desaparición de la alternativa de los “tres distritos directos” para esquivar la barrera del 5 % es otro cambio relevante: ahora la Sperrklausel se aplica sin excepciones, lo que afecta especialmente a formaciones con bastiones locales pero escaso apoyo global.
Bajar a tierra: el Landtag de Sajonia-Anhalt
Cada uno de los 16 Länder alemanes adapta este modelo a su propio marco normativo. Sajonia-Anhalt —un estado del este con 2,2 millones de habitantes, capital Magdeburgo— aplica una versión con varias peculiaridades. Su Landtag tiene un mínimo legal de 83 escaños, repartidos entre 41 distritos uninominales y 42 escaños de lista. Para distribuir estos últimos se emplea el método Hare-Niemeyer —algo más favorable a los partidos pequeños que el Sainte-Laguë federal— y se exige el umbral del 5 % de los segundos votos a nivel estatal para entrar al reparto.
El tamaño del parlamento no ha sido siempre el mismo. Se ha ido reduciendo progresivamente por motivos de eficiencia administrativa y gasto público:
| Periodo | Escaños mínimos | Distritos |
|---|---|---|
| Hasta 2006 | 99 | 49 |
| 2006–2016 | 91 | 45 |
| 2016–2021 | 87 | 43 |
| Desde 2021 | 83 | 41 |
La legislatura dura cinco años, frente a los cuatro habituales en otros Länder.
Por qué la cámara estatal sigue creciendo
Aquí viene la diferencia clave con el nuevo sistema federal. Sajonia-Anhalt mantiene el mecanismo clásico de compensación que el Bundestag acaba de suprimir. Si un partido gana más distritos directos de los que le corresponden por su segundo voto, conserva esos escaños excedentes (Überhangmandate) y se añaden Ausgleichsmandate al resto de formaciones hasta restaurar la proporcionalidad exacta. El resultado es que el tamaño del Landtag casi siempre supera el mínimo legal.
El ejemplo más reciente es elocuente. En las elecciones de 2021, la CDU obtuvo un 37,1 % de los segundos votos pero arrasó en distritos directos, lo que disparó la cámara hasta 97 diputados: 14 más que el mínimo legal. Mientras el Bundestag se comprime, los parlamentos estatales siguen hinchándose con la misma lógica que provocó la reforma federal.
Las elecciones del 6 de septiembre de 2026
La cita de Sajonia-Anhalt tiene un interés que trasciende lo regional. Quince formaciones han sido admitidas con listas estatales —frente a las once de 2021— y el mapa de fuerzas se ha reconfigurado. La AfD, que ya fue segunda fuerza en 2021 con un 20,8 %, lidera los sondeos con cerca del 42 %, por delante de una CDU que cae del 37 % al entorno del 23 %. Die Linke se mantiene en torno al 13 %, mientras que SPD (~6,5 %), Grüne (~4,6 %), el nuevo BSW de Sahra Wagenknecht (~4,3 %) y la FDP (~2,9 %) se juegan superar la barrera del 5 %. Si las estimaciones se confirman, solo cuatro partidos entrarían en el Landtag.
Los principales candidatos son Sven Schulze (CDU, ministro-presidente en ejercicio), Ulrich Siegmund (AfD), Eva von Angern (Die Linke), Armin Willingmann (SPD), Lydia Hüskens (FDP) y Susan Sziborra-Seidlitz (Grüne). El BSW presenta un dúo formado por Claudia Wittig y Thomas Schulze. El gobierno saliente —el gabinete Schulze, coalición CDU–SPD–FDP— apenas sumaría un 34,9 % en las estimaciones, lo que obliga a imaginar escenarios de coalición inéditos. El propio BSW ha propuesto el llamado “Magdeburger Weg”, una fórmula de cooperación transversal que evoca los acuerdos de los años noventa.
La elección es relevante también en clave federal. Una victoria de la AfD en un estado del este reforzaría su posición como principal fuerza de la oposición nacional, mientras que un mal resultado de la CDU alimentaría el debate interno sobre el liderazgo de Friedrich Merz. En Sajonia-Anhalt, como en el resto de Alemania, el sistema electoral no es solo un procedimiento técnico: es el termómetro de una democracia en plena reconfiguración.